“Mi casa definitiva”, me dijo Pilar cuando fuimos a verla.
Hay un momento en la vida en la que te deshaces de cosas y espacios y buscas un lugar que te identifique, donde el confort del hogar te arrope, sin perder nunca la funcionalidad y logrando un espacio personal y bello. Este es el caso.
Abrimos el salón al hall y pasillo, reformamos baños, puertas, paredes, suelos y actualizamos muebles, cuadros y adornos.
Una vez más un trabajo combinado de interiorismo y restauración.
