Un amplio salón y un espacio de trabajo compartido. Los clientes tenían muy clara su visión: querían un salón cálido, envolvente y luminoso, con una chimenea como punto focal que aportara calidez y carácter. Además, necesitaban un despacho acogedor, alegre y funcional, donde poder trabajar juntos a diario.
Solo les faltaba alguien que les ayudara a dar forma a todas esas ideas y se encargara de cada detalle. Y así fue.
